Nada nuevo bajo el sol - Bodas - |
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Pocos acontecimientos en la vida de un ser humano tienen la trascendencia de una boda. Dicho así, en nuestra cultura, a pesar de los vientos de modernidad que nos sacuden, siempre anhelamos que una boda, sea "la boda". Al menos en España, todavía se tiene la aspiración de que sea la única boda en toda una vida, únicamente ampliable a las de plata, oro, y en el colmo de la felicidad, las de diamante. Otras culturas pueden ser más flexibles en la consideración que tienen del matrimonio pero sin lugar a dudas, el hecho de contraer nupcias supone todo un hito en la vida de dos personas. Con diferentes ritos, con diferentes consideraciones, el matrimonio marca un antes y un después, no sólo en las vidas de los contrayentes y sus familiares, sino en el ámbito de la sociedad a la que pertenecen. Por eso el hecho de conformar una familia a partir de núcleo matrimonial es algo mucho más trascendente que un mero "convenio entre dos". Tanto que, en algunas culturas y en otros tiempos, los hombres solteros carecían de derechos civiles, o al menos los tenían muy recortados, de las mujeres..... mejor no hablar de su situación. La peor de las desgracias era quedarse soltera, lo que llevaba implicito la imposibilidad de criar hijos.... Porque la otra posibilidad, tenerlos fuera del matrimonio, significaba la muerte o el destierro. Era el camino más rápido para quedar al margen de la sociedad, equiparadas a las prostitutas, sin esperanza de redención alguna e imposibilitadas de por vida para el matrimonio. En las culturas clásicas, griega y sobre todo romana, la mujer pasaba de la dependencia de su padre a la tutela de su marido. Eso significaba el acto de la entrega de la novia al novio por parte del padre de ella. Fué gracias al cristianismo y al correr de los años que ese acto pasó a representar la bendición paterna de la unión de los novios. Alrededor de los ritos y celebraciones nupciales se han ido incorporando toda clase de tradiciones, costumbres y supersticiones diversas que, en muchas ocasiones ignoran quienes las practican. Veamos algunas de ellas. El que la novia vista de blanco simboliza la inocencia y pureza de la misma. Llevar algo nuevo alude al comienzo de otra etapa de la vida que se espera llena de felicidad y prosperidad. Llevar algo viejo simboliza todo lo que la novia deja atrás, la conexión con su pasado. Llevar algo usado o prestado es un símbolo de amistad. Según una antigüa superstición, se puede atraer la felicidad usando algo de alguien que sea feliz. El beso de los recién casados simboliza la consumación de la unión de ambos a los ojos de todos los presentes y ausentes. Una costumbre particular de algunos habitantes de Madrid es la de llevar una docena de huevos el día antes de la boda al convento de las monjas clarisas para que éstas "recen a Sta. Clara para que haga buen tiempo el día de la celebración"....... Aunque para malos augurios ahí van algunos: El novio no debe ver a la novia el día antes de la boda, ni la novia debe mirarse en un espejo en el que se vea de cuerpo entero una vez vestida para la ceremonia. Por supuesto nada de casarse en Martes, ya se sabe que era el día dedicado al dios Marte, el patrocinador de la guerra, por lo tanto, lejos, lejos, lejos.... Igualmente las perlas están prohibidisimas en el atuendo femenino, ya que siginifican "lágrimas en el matrimonio"... Se ignora en base a qué sesudos estudios se llega a estas conclusiones, como la de que si el novio lleva la corbata torcida durante la ceremonia, esto es signo inequívoco de futuras infidelidades....... Existen también otras algo más simpáticas, aunque no menos "exóticas". Atar latas y cencerros en el coche de los recién casados se hace con la esperanza de que con el ruido que generan al moverse el vehículo, los malos espíritus huyan espantados..... La figura del padrino es el recuerdo de otros tiempos, en los que el novio debía secuestrar a la novia, siendo el padrino su ayudante. El ramo de flores de la novia era una costumbre de los sarracenos que llegó a Europa a través de los cruzados, el más clásico es el de flores de azahar, como símbolo de pureza. Las arras, esas trece monedas que el novio pone en manos de la novia durante la ceremonia simbolizan las propiedades y bienes que el matrimonio va a compartir y también el regalo del novio a la novia por su virginidad. No podemos pasar por alto el anillo de "compromiso o de pedida". Es un símbolo del amor sin final por su forma circular. Hoy día suelen ser de oro y diamantes, símbolo de un amor fuerte y puro como esos materiales. Debe llevarse en el dedo anular de la mano izquierda ya que la vena de ese dedo llega directamente al corazón, o eso se creía. En el Antiguo Testamento ya se pedía la mano de la novia con un anillo. En el siglo IX el papa Nicolás I decretó que el hecho de entregar el anillo a la novia es ya una declaración oficial de la intención de casarse. Y qué sería una boda sin el intercambio de alianzas. En el siglo XIII a.C., los egipcios ya intercambiaban alianzas. Antiguamente los maridos celebraban un rito para asegurarse de que los espíritus de sus mujeres no les abandonasen demasiado pronto. El marido ataba los tobillos y las muñecas de su mujer con cuerdas de hierba en la creencia de que así mantendría a su espíritu dentro. En la Roma del Imperio los anillos eran de hierro, los de oro sólo podían ser usados por senadores y magistrados. No fué hasta el siglo V que las alianzas se usaron de manera general tras vencer la dura oposición de la Iglesia a que el intercambio de alizanzas fuese parte de la ceremonia nupcial. En algunas ocasiones se puede contemplar a novias tocadas con una diadema, ya que la menos el día de su boda, la mujer es la reina. Y no podía faltar el misterio de Oriente en forma de velo. Velo que significa la pureza de la novia y que en Oriente, aún hoy, oculta la práctica totalidad del rostro de la novia, rostro que el novio nunca ha visto.......... Luego, además, dependiendo del país y la cultura vendrán músicas, banquetes y celebraciones diversas, en algunos casos con una semana de duración o más, en otros lugares con disparos al aire y excesos diversos, pero en todo caso con una manifiesta alegría de la que participan contrayentes e invitados. Y ante cualquier boda, nuestro deseo ferviente de que salga bien, no solo ese día, sino todos y cada uno de los que los sigan. Que sean felices aunque no coman perdices, y que sobre todo se preparen para las mejores bodas, que están por llegar...... |