Gazpacho


Recientes estudios han demostrado que la acción conjunta del aceite de oliva y del tomate tienen propiedades muy beneficiosas para nuestra salud. Muchos de nuestros platos más típicos conjugan ambos ingredientes como es el caso del gazpacho o del pá amb tomaquet catalán.

Y hablando de estos platos tan apetitosos, ¿Cuántas modalidades de gazpacho podemos encontrar? ¿Para el pá amb tomaquet vale cualquier pan o cualquier tomate?

La palabra gazpacho en uso coloquial es sinonimo de mezcolanza, confusión o revoltijo. Dentro del recipiente o cuenco sucede lo mismo. Partiendo de unas reglas un tanto ambiguas, se realizan mil combinaciones distintas según el lugar, la época, la economía y sobre todo el gusto personal de cada uno. Espoleado por el auge de la dieta mediterránea, el gazpacho es una fuente de vitaminas, fibra vegetal, ácidos grasos, sales minerales y glúcidos.

Entre los principales componentes de todos los gazpachos y partiendo de la base que supone el tomate, se utilizan ingredientes tales como el ajo, pan, pepino, aceite de oliva, vinagre y sal. Por supuesto hay múltiples variedades. Así, en la Luisiana en Sevilla se añade como guarnición exclusivamente pepino. En Constantina también en Sevilla, hierbabuena por eso le llaman verde. En la región de Murcia se toma añadiendo taquitos de jamón. El gazpacho de pastor en Valverde del Camino en Huelva se prepara de la siguiente manera, en un cuenco de madera se maceran dos dientes de ajo, después se le añade vinagre, agua y trozos de pan grandes, cuando están remojados se le quita un poco de caldo y se le pican en trozos grandes tomate, pepino y cebolla. Por último el ajo migado del Valle de Pedroches en Córdoba consiste en un plato compuesto de ajo frito majado, pimiento, cebolla, tomate, sal, agua y rebanadas de pan, que se suele comer acompañándolo con uvas.

En cuanto al pá amb tomáquet es un bien gastronómico originalmente catalán, y una sorpresa para el paladar cuando se utilizan ingredientes de máxima calidad. En una rebanada de pan de payés sin sal, se unta tomate maduro por ambas caras, se añade un pellizco de sal marina y un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra. Sin duda es actualmente uno de los platos que mejor reúne la esencia mediterránea. La combinación de tomate y aceite de oliva, además de la presencia de otros ingredientes naturales, hacen estos platos una excelente fuente de salud. Es sabido el positivo efecto del aceite de oliva, rico en ácido oleico y los asimismo antioxidantes que ayudan a reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares y de cáncer. Con todo ello vemos que nuestra cultura culinaria esta basada en sabores que no sólo son excelentes desde el punto de vista gastronómico sino que también tienen la virtud de ser muy saludables.

Esta claro que en cuestión de comida no hay polémica autonómica que valga y que todos estamos de acuerdo. De norte a sur y de este a oeste nuestra gastronomía es tan variada y rica que esta para chuparse los dedos. ¡Marchando una de gazpacho y pá amb tomaquet aderezado, eso si, por unos buenas lonchitas de jamón de Jabugo ¡faltaría más!




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