No quiero jubilarme |
Muchas son las personas que al llegar a una determinada edad y dejar de trabajar se encuentran que no tienen un plan concreto para hacer después. Muchos, sobre todo los varones, al dejar la actividad a la que habían venido dedicándose por años y años se preguntan ¿qué puedo hacer ahora? Durante el tiempo en el que se dedicaron a su trabajo laboral como que añoraban el día en el que pudieran jubilarse pero cuando ese día ha llegado, marcando así una etapa diferente, ya no hay tanto deseo de la “deseada” (y valga la redundancia) jubilación. El sentimiento generalizado de aquellos que han dejado su actividad laboral es como de pérdida. El retiro laboral supone una amenaza de exclusión social, pero cuidado que uno se jubila laboralmente pero no de la vida. Jubilarse no es dejar de jugar para pasar al banquillo, claro que no. Se deja de hacer un trabajo para hacer otro, así es la vida un cambio continuo. El jubilado tiene mucho que aportar todavía al resto de la población. Antiguamente la etapa de la jubilación no presentaba ningún reto porque la gente moría antes de llegar a ella, pero hoy día la vida se extiende, Desafortunadamente nuestra cultura todavía piensa en la tercera edad como si fuera una enfermedad, sobre todo los más jóvenes, como si fuera una etapa improductiva y esto lo único que consigue es que el jubilado se sienta socialmente inútil. La persona jubilada tiene mucho que aportar a la familia, a la sociedad y al país. Es cierto que con la jubilación se produce una transición obligada y esto pudiera generar cierto desconcierto, pero es el momento de ponerse en marcha para realizar otras actividades a las que antes no se les podía dedicar tiempo. Se necesitan incentivos, y éstos dependerán de la vocación que cada persona tenga. Por ejemplo el turismo puede ser una fuente de inspiración para los jubilados, tal vez se prefiera unos estudios académicos o unos trabajitos de bricolaje; algunos mayores aprovechan esta etapa para recuperar el tiempo que no se tuvo antes con sus familiares, hacer salidas con los nietos, charlar con los hijos. Se puede invertir tiempo en leer libros, en participar en diferentes centros temáticos, los hay que expresan su preferencia por la gimnasia y los deportes. Sea cual sea la actividad a la que se dedique esta etapa de la jubilación será una buena inversión. Retirarse de la vida laboral no significa retirarse de las demás facetas que envuelven la vida. El jubilado no es un retirado, ni un desempleado, no está ya arrinconado, la persona jubilada es una persona con el tiempo necesario para disfrutar de su entorno, viviendo con placer las oportunidades que le vengan a la mano. Si es usted de estos llamados jubilados sepa que es una persona con suerte. Viva la vida con alegría y disfrute las radiantes actividades que ahora tiene la ocasión de vivir. Aprovéchelas. |
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