Carrera de relevos |
Si preguntásemos a un grupo de padres ¿quién está a cargo de la educación de sus hijos? Probablemente algunos contestarían:“su maestra en el colegio”, otros dirían “sus profesores”, incluso algunos dirían que su hijo va a uno de los mejores centros educativos de la ciudad, pero... piense y conteste sinceramente ... ¿Quién modela a nuestros hijos... quién los educa realmente? Si retrocedemos en la distancia podemos observar que el cambio más importante en la educación durante los últimos años no ha ocurrido en los colegios o centros de enseñanza sino en la mente de los padres. Tristemente está comprobado que los padres no toman ya la responsabilidad principal por la educación de los hijos. Los profesores en los diferentes colegios e institutos están pidiendo la ayuda de los padres para corregir, para enseñar, para instruir, en definitiva para educar. Las prisas, la comodidad, el ritmo y estilo de vida que la sociedad ha impuesto ha hecho que los padres hayan dejado que otros se encarguen de sus hijos, llegando a pensar que se debe apoyar a los que están a cargo de la enseñanza de los hijos, cuando debería ser al contrario, los padres educan, enseñan, corrigen, y los profesores apoyan. Existe una verdadera crisis que azota a nuestros jóvenes hoy en día, una auténtica tormenta que amenaza la vida de los hijos. Pero sinceramente el factor más importante dentro de esta tormenta es la pérdida de valores morales, éticos y espirituales, y de esta pérdida no podemos culpar a los pequeños, a los adolescentes y jóvenes, de esta pérdida somos culpables los mayores. Los cambios sociales del último siglo han estorbado la trasferencia de auténticos valores a las generaciones siguientes. Por supuesto no podemos desandar el camino recorrido, pero si somos conscientes de esta pérdida y responsables de nuestra tarea de padres-educadores, trabajaremos para reparar cualquier mal. ¿Recordamos en qué consiste una carrera de relevos? Mientras el primer corredor de cada equipo corre la primera vuelta de la carrera el siguiente se prepara para relevarlo. Calcula ansiosamente la llegada de su compañero y comienza a correr antes de que le pase; entonces llega el momento crítico y el primer corredor le pasa “el testigo” al segundo. Este proceso se repite una cuantas veces más durante la carrera. ¿Dónde se pierde o se gana la carrera de relevos? Sencillamente durante la trasferencia del testigo. Un mal cálculo o una pausa puede costar la carrera. Este ejemplo encierra una enseñanza para los padres. Éstos son responsables de dejar valores hereditarios a las generaciones siguientes, pero una pausa o un mal cálculo en la trasferencia del testigo puede costar la carrera de esa familia. Puede ser que haya estorbos, o que los espectadores distraigan la atención, incluso la pista puede estar en mal estado, pero sin duda eso no exime a los padres a luchar lo mejor que puedan contra las tendencias sociales, no les excusa para trasmitir verdaderos valores, ni les libra de la responsabilidad que todo padre tiene de la educación de sus hijos. Los hijos necesitan tomar el testigo que sus padres le trasfieren durante el proceso de la carrera de la vida. ¿Qué valores está trasmitiendo? No culpe a otros de lo que usted, como padre, no está haciendo. |
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